viernes, 11 de noviembre de 2011

Menudo Curro (Quinta entrega)

La entrega de hoy va con un poco de retraso, pido disculpas, son cosas del curro.



-En mi vida pasé tanta vergüenza.
- Pero, ¿Por qué me dice eso Don Alfredo?
-¿Qué por qué te lo digo? Porque eres un animal, nos dejaste en evidencia a todo el mundo, y encima delante de la televisión y la prensa. Si es que estás para que te encierren.
- Si yo solo dije lo que pensaba.
- Ese es el problema, que lo tuyo no es pensar. Además cuando te contraté, ¿te añadí algún plus por pensar?
- Creí que eso estaba incluido en el sueldo.
- En tu caso no. Que te quede muy claro; yo no te pago por pensar que no se te da muy bien.
- El caso es que no sé porque se pone así, no entiendo nada.
-Que no lo sabes, pues claro que no lo sabes, si ya se lo advertí al alcalde que lo mejor era que no hablases.
- A mí me cayó muy simpático, en las elecciones igual le voto.
- ¡Pero que le vas a votar si le acabas de hundir la carrera!.
- ¿Yo? ¿Pero por qué me dice eso Don Alfredo?
- ¿Quieres que te lo enumere o te sirve con un resumen Robertín?
- No sé Don Alfredo usted ¿qué cree que es mejor?
-No me preguntes eso, que ahora mismo estoy deshojando la margarita entre el asesinato o el suicidio. Vas a acabar conmigo.
- No me diga eso Don Alfredo, que yo me preocupo por usted.
- No, si no se trata de mí, se trata de ti, al que quiero suicidar y más después de lo de hoy.
- Pero si yo solo hice lo que me mandaron.
- Ese es el problema, te mandaron hablar y hablaste, y ahí empezó todo el lio.
- Pero si hoy no me pegaron, hoy tuve un buen día.
- Sí, hoy hubo palos para casi todo el mundo menos para ti. ¿Te das cuenta de aquellos chicos tan grandes que nos seguían?
- ¿Los que estaban delante de toda la gente que venía detrás?
- Exacto, Robertín, esos mismos. Pues esos eran los guardias de seguridad, que seguro que a partir de hoy se replantean su profesión, porque creo que no sabían si protegernos o lincharnos, y los que venían detrás querían saludarte muy “efusivamente” y no precisamente para pedirte un autógrafo. Para que lo entiendas bien, voy a empezar por el principio y no me interrumpas. Vamos a ver, vale que hoy fuese tu día, vale que el ayuntamiento te hiciese un homenaje por salvarle la vida a aquella señora, vale que el alcalde te expresase su gratitud en nombre del concejo, vale que la señora estuviese muy agradecida y te lo dijese, vale que su marido estaba muy contento, vale que el jefe de policía se disculpó ante ti por el error que cometieron y vale que yo como tu jefe hablase bien de ti, y esta última parte no veas lo que me costó. Es decir está bien que fueses un héroe local y que te hiciesen un acto con toda la prensa y la televisión local. Y todo iba perfecto hasta que apareciste tú para hablar.
- Yo aparecí cuando me mandaron.
- ¿Y no se te ocurrió ir vestido de otra forma?
- Es lo que me mandaron ponerme.
- ¿Qué alguien te mandó aparecer allí vestido de spiderman? Pero si es lo más ridículo que vi en mi vida. Bueno eso y como te quedaba la primera funda que te dimos.
-Fueron aquellos chicos que estaban allí.
- ¿Qué chicos?
- Aquellos tan majos que viven en la plaza en tiendas de campaña.
-¿Te refieres a los indignados?
- Sí, creo que se llamaban así. Yo cuando llegué como iba un poco tarde y les ví que vivían allí pues les pregunté a ellos.
- Ahora lo entiendo todo. Y fueron ellos los que te pusieron ese traje.
- No Don Alfredo, lo puse yo solo, ellos solo me lo dieron.
- Hasta ahí llego Roberto, ya me imagino que te lo pusiste tu solito que ya eres bastante mayorcito, aunque no lo parezca. Y después te dieron el discurso.
- Lo primero que dije sí, después cuando usted me dijo que tirase el papel y pidiese disculpas, eso ya fue cosa mía.
- Lo recuerdo Roberto y no sé lo que fue peor. Todavía recuerdo a  toda la plaza coreando lo que tú decías.
- ¿A qué se refiere a aquello de “no hay pan para tanto chorizo”?
- No, si eso fue hasta más discreto dentro de lo que cabe, fue peor cuando empezaste con lo de “este alcalde roba como nadie”. Amén del resto de consignas, pero donde ya lo bordaste fue cuando llamaste al señor alcalde por su mote.
- Pero yo pensé que todo el mundo lo llamaba así.
- Pero no delante de él alma cándida. ¿a ti te parece que la gente le llame ali-baba a la cara?
- Ya me parecía a mí que no tenía cara de moro.
- cara de moro te voy a dar yo a ti. Y hablando de caras la que le quedó a la pobre señora cuando explicaste lo del boca a boca. ¿Pero no te podías haber ahorrado los detalles?
- Se refiere a cuando conté lo de la ropa o a cuando dije que yo le hacía el boca a boca pero que no estaba pensando en hacerle nada sexual con ella.
- Eso es lo malo Roberto, que no tenías que haber dicho nada, que diciendo eso la pusiste en evidencia, sobre todo cuando dijiste que el aliento le olía a wisky. ¿A ti nunca te dijeron que estabas mejor callado?
- ¿Aparte de usted?
- Sí Roberto.
- Me lo dice mucha gente todos los días.
- Pues hazles caso, de verdad, que te va a ir mejor. Y vamos a ahorrar muchos problemas como la batalla campal de hoy.
- ¿Qué batalla?
- ¿Tú, por casualidad alguna vez te enteras de algo?
- Pues claro Don Alfredo, a mí me gusta estar enterado de todo.
- Ya lo veo, no das más de si, y no hay manera, mira que no enterarse de la bronca que armaron entre los del 15-M que estaban coreando tus consignas y los seguidores del alcalde, que como se acercan las elecciones estaban allí para arroparle y mirar a ver si conseguían algún enchufe.
- ¿Se refiere a cuando empezaron a lanzar las macetas y las papeleras?
- Exacto, a eso me refiero, si al final no vas a ser tan tonto como pareces.
- Yo pensé que era porqué estaban vitoreando al alcalde.
- sí que va a ser más tonto sí.

Continuará.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pegoyos d'amor

Faltame muncha xente, de xuru qu'escaezo a daquién, pero güei petabame falar de Lore, ensin ella nun sedría lo que soi.



Pegoyos d’amor,
Onde veo la to sorrisa,
Muries de ciñu,
Que m’aporten la mio tranquilidá,
Roques d’afalagos,
Que xixilan el mio coral,
Calamiyeres de poleyu,
Que faen el mio sueño sele,
Cinches  de chuchos.
 Sofiten la mió felicidá.
¿Quién faló qué lo nueso nun cuayaba?

martes, 8 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Familia numerosa

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2
3
5
7
11
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17
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109
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157
163
167
173
179
181
191
193
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199
211
223
227
229
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239
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257
263
269
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277
281
283
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307
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313
317
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337
347
349
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401
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941
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953
967
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977
983
991
997
...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Mini cuento

Si el tren sólo pasa una vez en la vida,
y la vida pasa volando,
¿No nos estaremos equivocando de estación?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Menudo Curro (cuarta entrega)

Menudo Curro



- ¿Sí, diga?
- Don Alfredo, soy Roberto
- ¿Qué haces llamándome si tenías que estar trabajando? ¡Esta vez no armarías ninguna, porque el trabajo era sencillísimo!
- Don Alfredo, tengo que hacerle una pregunta.
- Dime Roberto.
- ¿La empresa tiene abogado? Es que necesito uno.
- ¿Cómo qué si tenemos abogado y que necesitas uno? Ya me tiembla hasta el bigote, a ver explícate, ¿para que necesitas un abogado?
- ¿Pero lo tenemos o no?
- Pues claro que sí, tenemos un bufete entero de abogados a nuestra disposición, tienen la sede en Nueva York ¿te sirve?
-La verdad es que no lo sé, igual desde Nueva york tardan un poco en llegar, ¿Usted qué cree Don Alfonso?
- ¡No hombre, qué van a tardar! Si te hacen falta no te preocupes que los voy a buscar en mi avión privado.
- Muchas gracias Don Alfredo, ¡Qué bueno es usted conmigo!
- Sí buenísimo, si no fuera por lo que es, ya estabas despedido el primer día. Pero cuenta Robertín, ¿qué problema tienes para necesitar un abogado?
- Es que los policías me recomiendan llamar a un buen abogado, y como estaba trabajando cuando ocurrió todo, pues pensé que lo mejor era llamarle y que me mandase al abogado de la empresa.
- ¡Este tío si es más tonto no nace! ¿Puedes explicarme que narices haces con unos policías?.
- Pues estos policías están protegiéndome porque hay un señor que dice que me quiere matar.
- No hay uno, hay dos, uno ahí y otro aquí.
- ¿Qué hay otro ahí? ¿Y el de ahí quién es?
- ¡Mi primo el de Cuenca! A ver, déjame contar hasta diez para calmarme. Si se supone que estabas trabajando, ¿cómo es que tienes un señor ahí que quiere matarte?
- Me quiere matar por lo de la violación de su mujer.
- ¡No me lo puedo creer, no me lo puedo creer, no me lo puedo creer! ¿Qué has hecho pedazo de acémila?
- Nada Don Alfredo. Solamente lo que usted me mandó.
- Sí, claro, en el parte de trabajo ponía claramente: Roberto, debe usted violar a todas las mujeres que encuentre a su paso.
- Pues eso no lo vi.
- ¡Qué vas a ver, ni que vas a ver, tarado que eres un tarado! ¿Pero cómo llegaste a esa situación? Si solo tenías que estar sentadito en tu sillita y decir buenos días a la gente, ¿realmente es tan difícil?.
- No Don Alfredo, si eso era muy fácil, lo que pasa es que se complicó.
- ¡Sí, como el parto de tu madre, rico!
- Se lo voy a contar desde el principio, que veo que no se está usted enterando.
- ¿Pero cómo quieres qué me entere si me estás pidiendo un abogado rodeado de policías y con un señor que te quiere matar porque violaste a su mujer?
- No Don Alfredo que yo a la señora no la violé, lo demás es todo verdad, pero eso no.
-¡Ah, bueno, ahora me quedo más tranquilo! Solamente tengo un empleado representando a mi empresa, que necesita un abogado y una escolta personal, al que al parecer acusan de violación, pero que es una acusación infundada. Pues nada, si solo se trata de eso casi que me voy a tomar unas cañitas para celebrarlo.
- ¡Que las disfrute Don Alfredo! Pero acuérdese de lo del bufete ese de Nueva York.
- De Nueva York no, de Nueva Deli te lo voy a mandar, pedazo de alcornoque. ¡Cuéntame de una vez que te pasó! Cuéntamelo despacito y desde el principio.
-Muy bien Don Alfredo, ya verá como en cuanto se lo cuente no se enfada, si yo solo hice lo que usted haría en mi lugar.
-¿Qué solo hiciste lo que yo haría en tu lugar? Deja de decir tonterías y menos delante de la policía que todavía me arrastras contigo a chirona.
-Yo llegué temprano a trabajar al centro de convenciones y me presenté al portero tal y como usted me mandó ¿A qué lo hice bien?
- Muy bien Robertín, muy bien, no sabes lo orgulloso que estoy de ti. ¿Y qué hiciste después, majete?
- Fui a ocupar mi puesto a la entrada de los baños, y me senté en la silla, tal y como usted me mandó, y le daba los buenos días a todo el mundo que entraba.
- Eso es, eso es lo que tenías que hacer, única y exclusivamente eso y revisar de vez en cuando los baños, para que no faltase ni papel, ni jabón ni toallas, y ya. No me parece tan difícil. ¿Qué fue lo que salió mal?
-No, no salió nada mal, solo se puso mala la señora.
- Ya llegamos a la señora. ¿Qué le hiciste a la señora?
- El boca a boca.
- ¿Qué le hiciste qué?
- El boca a boca.
- Sí eso ya lo había entendido ¿Y puedo saber por qué le hiciste el boca a boca?
- Porque la señora se había desmayado.
- Bien empiezo a entenderlo. Y si no te molesta la pregunta ¿por qué te acusan de intento de violación?
- Pues no lo sé, igual fue porque cuando llegó el marido, estábamos los dos en el suelo medio desnudos y yo le estaba haciendo el boca a boca.
- ¿Cómo que estabais los dos medio desnudos?
- Sí, es que ella estaba en el baño cuando se cayó y no le dio tiempo a la pobre a vestirse.
- Bueno esa parte es comprensible, ¿pero se puede saber por qué estabas tú medio desnudo?
-Es que me estaba vistiendo.
- ¡Ah, claro! A mí también me pasa, cada vez que me visto acabo haciéndole el boca a boca a una señora, estando los dos medio desnudos.
- ¿De verdad? Entonces ahora ya me entiende.
- Cada vez te entiendo menos, merluzo. ¿Por qué te estabas vistiendo?
- Porque me estaba poniendo el traje de la empresa.
- A ver, como a los niños pequeños. ¿Y dime chiquitín, por qué no tenías ya puesto el traje?
- Porque antes no lo tenía, me lo acababa de traer mi madre de lavarlo. Y por cierto quedó muy bien, se quitaron casi todas las manchas de sangre.
- No te preocupes que en cuanto te pille las manchas van a reaparecer.
- No hace falta Don Alfredo, si está mejor así.
- A ti te voy a decir yo, como está mejor. Termina de explicarte. Estabas cambiándote ¿y qué pasó?
- Pues estaba poniéndome la ropa cuando oí un golpe tremendo, y una mujer dando voces, así que salí corriendo, me fui al baño de señoras y la encontré allí en el suelo, y como vi que estaba mal, me puse a hacerle el boca a boca.
- ¿Y tú sabes hacer el boca a boca?
- Pues claro Don Alfredo, lo he visto hacer en muchas películas. ¿le extraña?
- A mí me extraña que seas capaz de respirar, fíjate lo que te digo. ¿Y entonces que pasó?
- Que a pesar de que yo estaba intentando reanimar a la señora, ésta se desmayó.
- Yo también me desmayaría si veo tu careto. Sigue.
- Y después cuando estaba dándole los masajes cardiorespiratoriosvasculares, apareció el marido.
- Te voy a dar yo a ti masajes. ¿Y no le explicaste al marido lo que pasaba?
- No pude por que empezó a pegarme, pero estoy muy contento Don Alfredo ¿Sabe por qué?
- Sí, porque eres tonto del culo y masoca.
- No Don Alfredo, estoy contento porque no me pegó en la nariz.
- Mira que amable, que me la dejó para mí. ¿Y cómo está la situación ahora?
- Pues están esperando a ver si la señora mejora;  la están atendiendo unos médicos, y a mí la policía me dijo que como cuando se recupere la señora si no confirma mi versión, que llamé a un abogado y por eso le llamaba Don Alfredo.
- Voy para allá. Mientras tanto hazme un favor.
- Usted dirá Don Alfredo.
- No le digas a nadie que me conoces.

Continuará. 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Poema d'Alba

Un de los meyores díis de la mio vida, foi un 11 de setiembre, ese díi vino al mundio la mio sobrina Alba, a la que-y dedico esti poema.


Poema d’Alba


Entama la ñeve a fundise nel  cumal
Al tiempo que medren amores nel  to coral
Empobinase l’agua faciéndose regato
Y camiento que seyan amores foriatos.

Garra fuercia la crecida q’agora ye rio
Y tu dexes de ser neña esposigando na vida,
Baxa con puxu, glayando ente peñes
Siénteslo y duelte; nómalo amor.

Agua xiblante, agua fresco, batido
Per  tristures y allegríes pases
Regales la vida nel llano
Prestaríame agora, curiate.

Dempúes del viaxe aportas caberamente,
Pero nun puedo facer el to Camín
Sele, ensin duelgu, prestándote enforma
Nin llibrate del to sufrir

Siéntote. Una güeyada valme pa sábelo,
Dende gota, ficístete rio, ficístete llibre,
Esnala’l cumal. Funde la ñeve
Disfruta l’amor, cuando llegue.